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Cómo prevenir fraudes
30 enero 2020

[vc_row][vc_column][vc_column_text]La aseguradora de Crédito Coface publicó en octubre algunos ejemplos de estafas en las relaciones comerciales entre empresas, que pensamos pueden ser ilustrativos en esta coyuntura de mercado, donde la tecnología y las situaciones de ventas hacen que estén aumentando, tanto en intensidad como en frecuencia.

Estafa del Nazareno. Los sectores más afectados son alimentación e informática, aprovechando campañas como la de Navidad, al ser productos de fácil salida. Consiste en realizar muchos pedidos en poco tiempo, generalmente a varios proveedores y por cantidades que suelen coincidir con la clasificación de riesgo que les dan las aseguradoras, ya que el estafador suele conocer perfectamente el funcionamiento del seguro de crédito. Además, utiliza habitualmente empresas antiguas o inactivas con buen historial, de pagos y de solvencia, lo que le permite obtener límites de crédito en las aseguradoras.

El primer contacto se suele producir por teléfono o desde una dirección de correo electrónico gratuita, solicitando precios que en la mayoría de los casos ni se negocian.El comprador confirma pequeños pedidos que paga al contado, para generar confianza. Al vencimiento del plazo de pago, la empresa ha desaparecido y los interlocutores son ilocalizables.

Recomendación. En caso de no conocer a un cliente o tener sospechas, averiguar si es conocido en su entorno profesional o si actúa igual con otros proveedores. Provoca un encuentro presencial, e incluso pregunta a tu aseguradora si tienes dudas, para que puedan comprobar si ha aumentado el número de peticiones de clasificación de ese cliente.

Usurpación o suplantación de identidad. Suele darse generalmente en ventas en exportación, especialmente Italia y en Reino Unido, aunque se está extendiendo conforme mejora la tecnología. Una persona, actuando supuestamente en nombre de una reconocida empresa, realiza un pedido, por lo general por correo electrónico, facilitando como contacto un teléfono móvil. La dirección es muy similar a la de la compañía usurpada, con pequeñas variaciones que no se detectan a primera vista, e incluso puede ser la misma. El pedido incluye el nombre de un empleado senior, con un puesto relevante, y datos bancarios para convencer de que es legal. En caso de que el vendedor disponga de seguro de crédito, no tendrá dificultad en obtener cobertura, al ser empresas con solvencia.

La dirección de entrega suele ser distinta de las instalaciones principales. En la mayoría de las ocasiones, los transportistas son directamente contratados por el comprador y recogen la mercancía en los almacenes del vendedor. Durante el trayecto, el conductor recibe instrucciones para cambiar los detalles de la entrega inicial. Lo más habitual es que se lleve la mercancía a un depósito en otra localidad. A veces, incluso a un país distinto.

A la hora de cobrar, no se localiza a la persona que realizó el pedido. Al producirse el impago y reclamar a la empresa usurpada, ni la persona trabaja allí, ni la mercancía ha sido pedida, ni mucho menos entregada en sus instalaciones.

En el caso citado, el vendedor no tiene derecho de cobro legítimo contra la empresa cuya identidad ha sido suplantada y por lo tanto, no es asegurable ni indemnizable, quedando totalmente la pérdida a cargo del exportador.

Recomendación. Contacta con la oficina central de la empresa antes de aceptar y enviar cualquier pedido utilizando el teléfono fijo o la dirección de correo electrónico o la web oficial de la empresa, nunca a través del teléfono que consta en el correo recibido. Comprueba también minuciosamente la dirección de correo electrónico y huye de las de servicios como Hotmail, Gmail, Yahoo, etc.

En el caso de clientes habituales, comprueba por qué la persona que hace el pedido es distinta y haz las gestiones oportunas con la empresa a través de los teléfonos oficiales para confirmar pedido, medio de transporte y lugar de entrega.

Si la documentación aportada por el comprador no está bien presentada, contiene faltas de ortografía o logos de mala calidad, es probable que no sea autentica. Considera el uso del Street View en Google Maps para comprobar la dirección de entrega, En los fraudes, la dirección de entrega generalmente no tiene ninguna conexión con la empresa compradora y ha sido alquilada por los delincuentes usando una identificación falsa.

Da instrucciones al transportista de no aceptar cambios en el lugar de entrega sin autorización previa. Asimismo, es imprescindible obtener un CMR o albarán de transporte debidamente cumplimentado, datos del transportista, lugar y fecha de salida, lugar y destinario de entrega.

Es importante formar al personal que se ocupa de los pedidos acerca de cómo verificarlos e identificar señales de advertencia de posibles fraudes, y consultar si se puede establecer una única persona de contacto dentro de cada empresa con la que realizas negocios regularmente.

Hackeo de sistemas informáticos. En este tipo de fraude se producen pedidos ficticios, en los que se indican compradores y lugares de entrega falsos, con la apariencia de que se está realizando ese pedido de forma totalmente real y legitima. Para evitarlo, es importante que cada empresa establezca los mecanismos de seguridad necesarios para, en lo posible, evitar los hackers en sus sistemas informáticos.

El comprador recibe un correo electrónico o alguna confirmación del envío de la mercancía, en el que se indica un número de cuenta bancaria en la que el comprador debe hacer el pago, distinto del que habitualmente se usa para estos fines. El comprador efectúa el pago a la cuenta bancaria indicada y aun no siendo liberatorio de la obligación de pago, se plantea una controversia por su parte, por una supuesta falta de celo en la seguridad de las comunicaciones del vendedor.

Recomendación. Solicitar al comprador un certificado de cuenta bancaria, que deberá ser ratificado por los conductos formales de la empresa, teléfono y correo oficial para evitar que el certificado también sea una falsificación.

A través de estos tres ejemplos de los fraudes más habituales, pero no los únicos, hemos pretendido incidir en la importancia de poder garantizar que la operación comercial está bien documentada y a su vez, que la empresa con la cual estamos teniendo la relación comercial es verdaderamente la que queremos que sea.

Para cualquier información al respecto, no dudes en ponerte en contacto con el departamento de Seguros de Crédito de ENGRUPO.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=»1815″ img_size=»medium»][/vc_column][/vc_row]

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